MEDITAR es un acto de Rebeldía, el único lugar -no físico- posible para SER fuera de conceptos individuales, porque toda posibilidad mental no necesita del cuerpo humano, trasciende, escapa.
No somos individuales ni siquiera meditando, por el contrario es cuando más nos encontramos y nos reconocemos en miles de representaciones.
El tiempo y la división de nuestra espiritualidad en la dimensión de alto, ancho y profundo es toda la trampa, nos cuesta aceptar la realidad porque sencillamente no la vemos en tres dimensiones, sería muy pequeña la creación entonces.