Nunca pasamos por el mismo río, cuando creemos volver a pasar el río es otro y nosotros ya no somos los mismos...

14/5/17

Llueve; y esta vez estás dispuesto a respirar,
observas afiladamente el sosiego de la gente en la blasfemia de vivir,
todo pesa cuando te seducen al otro lado de ti,
hay reflejos y unos cuantos escondites,
desprovisto del amor el antecesor ha regresado para castigar tu fuente,
sin duda esta mañana la lluvia te desnuda,
sabes muy bien que te irás
y vas a descansar entre los nervios de las golondrinas.
Todo lo que he podido dejar se ha borrado,
se sabe poco de mi,
al andar mis huellas se desvanecen,
todos han pasado mirando el suelo por eso nada pude ver en ellos,
ninguno estuvo presente y hoy son manchas que no puedo reconocer,
por más que intenté retenerlos en un instante no lo logré,
he perdido la memoria, porque yo soy la mujer que camina por el cielo,
mi piel se evapora y voy guardando los rastros de mi conquista,
a la que por primera vez he logrado ponerle el rostro de un hombre,
quise nombrarlo con algo de imaginación pero no pude,
no quiero y no voy a limitarlo,
él sabe de mi,
es enorme y luminoso como la luna.
Esa cantidad de imágenes de aquella ciudad tan especial,
esa persona que trataba de ser en aquel momento,
nunca supe si era o no esa persona,
pero juro que al menos ¡lo intenté!
Verlo me atrapa;
él y yo sabemos que no tenemos el control,
sin embargo nos rodea la belleza,
existe un lugar para las ilusiones,
tras un conjunto de imágenes que persisten
viajamos como masoquistas,
se escurren los recuerdos y no puedo evitar decir esa palabra,
aquella que atormenta esos eventos de la muerte y distraen
a todo genio por el curioso paso del tiempo.
Estamos aquí,
el par de locos dedicados a esta circunstancia,
parece que somos parte del mismo delito,
he encontrado algunas señales y atenta empiezo a hallar poco a poco mis exageraciones,
me enfoco en la belleza escandalosa del paisaje
que refleja cicatrices y unas cuantas huellas todavía.
Estamos aquí donde todas las historias son conmovedoras.
Este es mi continente favorito,
donde siento que el mundo entero respira por su boca!
Es con él que todo lo que realmente soy despierta,
Me acompaña silencioso a lo largo del día,
respira profundamente para escucharse,
en ocasiones sus cosas le reclaman un amparo,
con levedad me ofrece un abrigo,
no hay prisa de ir a ningún lado,
su vida, su pasado y su futuro están ahí,
en cada recuerdo y cada suspiro.
Su oscuridad resulta ser
la tibia transparencia que le da vida a cada uno de mis tesoros.
Si viniera de la penumbra,
yo habría sido un escondite,
un agujero solitario
¡pero no!
Él viene del sol,
ha vencido monstruos,
ha adivinado enigmas,
su voluntad es la de un héroe,
y yo; estremecida por los sueños que tuve
sólo soy un resplandor de su valentía.