Nunca pasamos por el mismo río, cuando creemos volver a pasar el río es otro y nosotros ya no somos los mismos...

7/11/17

Anoche un gato recostado a mi espalda violento e impetuoso,
lúgubre.
Del mundo de los muertos atendió a los llamados de la noche,
con el sonido de la vaina de flamboyán los antepasados me quitan el frío, la falta de mi memoria y los pesares.
Traigo a mi refugio todos los colores excepto el negro, porque su casa está en la puerta de los cementerios.
En mi espalda tengo el dibujo de un flamboyán y a mi tampoco me gustan mucho los gatos.
Todo esto no es más que un símbolo.
Dios está conmigo.

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