Llueve; y esta vez estás dispuesto a respirar,
observas afiladamente el sosiego de la gente en la blasfemia de vivir,
todo pesa cuando te seducen al otro lado de ti,
hay reflejos y unos cuantos escondites,
desprovisto del amor el antecesor ha regresado para castigar tu fuente,
sin duda esta mañana la lluvia te desnuda,
sabes muy bien que te irás
y vas a descansar entre los nervios de las golondrinas.
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