Todo lo que he podido dejar se ha borrado,
se sabe poco de mi,
al andar mis huellas se desvanecen,
todos han pasado mirando el suelo por eso nada pude ver en ellos,
ninguno estuvo presente y hoy son manchas que no puedo reconocer,
por más que intenté retenerlos en un instante no lo logré,
he perdido la memoria, porque yo soy la mujer que camina por el cielo,
mi piel se evapora y voy guardando los rastros de mi conquista,
a la que por primera vez he logrado ponerle el rostro de un hombre,
quise nombrarlo con algo de imaginación pero no pude,
no quiero y no voy a limitarlo,
él sabe de mi,
es enorme y luminoso como la luna.
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